La principal arma de la CIA y las Fuerzas Armadas de EE. UU. para combatir a los grupos extremistas de la conflictiva región son los drones no tripulados. Hace una década, el número de estos aparatos no rebasaba unas cuantas unidades, pero ahora existen más de 7.500 y su producción se acelera cada día más. El 26 de enero pasado, el Pentágono anunció que comprará 100.000 piezas más. La razón: son más baratos tanto en su construcción como en su operación que los aviones tripulados.