Según estas predicciones, ambos continentes llegarán a fusionarse por medio de una cordillera montañosa. A su vez, América, aunque permanecerá situada sobre el anillo de fuego del Pacífico, cambiará radicalmente su geografía: la atracción hacia el Polo fusionará América del Sur con el Norte y el océano Ártico y el mar Caribe desaparecerán tras este brusco desplazamiento.