Fidel, una mesita, algunos papeles, una botella de agua. A sus espaldas el retrato de Martí -de pie, junto a un secreter de madera- es el único lujo de la salita. Se trata de la pintura que hemos visto en la televisión, durante la entrevista que le hicieron los periodistas venezolanos y en las fotografías de los encuentros que ha tenido con varios visitantes en las últimas semanas. Es el Martí de la foto de Jamaica, de traje y reloj al costado, a quien el autor anónimo del lienzo ha borrado los “yerbajos” del fondo, imagen que conmueve “como una oscura música/ que no comprendo bien”, como dirían los versos de Fina García Marruz.






